Los principios del Aikido

“Las técnicas surgen de la sutil interacción entre el agua y el fuego, revelando el camino del Cielo y de la Tierra”. (Morihei Ueshiba. Budo, pág: 31)

MI es la energía descendente de la espiración y se propaga verticalmente. Se asimila al agua y se representa por un círculo. KA es la energía ascendente de la inspiración. Se propaga horizontalmente. Se asimila al fuego y se representa por un cuadrado con las 8 direcciones del espacio. Estas dos energías KA y MI son la esencia del Aikido. Tanto la inspiración como la espiración confluyen en el Hara (vientre en japonés). Para el Maestro Ueshiba lo Celeste y lo Terrestre forman la base de toda la filosofía y el entrenamiento del Espíritu AIKI o la Armonía con la Naturaleza.

Los principios en los que se basa la práctica y la filosofía del Aikido son los siguientes:

No resistencia: significa controlar y reducir los impulsos agresivos, combativos y destructivos y redirigirlos a través de la unión con todos los seres.


Relajación: cuando la respiración impregna la mente y el cuerpo permite sentir la vida en toda su plenitud, permanecer en nuestro centro vital y mantener el cuerpo y la mente en un estado de relajación activa.


No lucha, no competición: el espíritu de lucha y de competición no tienen cabida en el Aikido pues establece una separación de fuerza y de habilidad entre los practicantes contraria a la misma esencia de un movimiento de Aikido, donde los participantes cooperan en una constante adaptación, para mejorar su fortaleza interna y la condición del cuerpo.


Espontaneidad: no se trata solamente de aprender reflejos más o menos condicionados por el aprendizaje de la técnica, al contrario, se trata de ir más allá de la misma y cultivar la capacidad de responder con naturalidad a las diferentes situaciones que propone la ejecución de un movimiento.


Respiración: la respiración constituye la esencia misma de la práctica del Aikido y cada técnica debe estar matizada y dirigida por la respiración. El Aikido sin respiración no es Aikido, pues sólo a través de la respiración se mantiene la calma y el centro de los pensamientos y de las acciones que deben ser flexibles y fluidos.
“A través de la alternancia de la inspiración (ka) y la espiración (mi), tiene lugar la fusión del cielo y de la tierra. Sin el entrenamiento constante de Ka y de Mi y su penetración en cada movimiento no hay Aikido del Maestro Ueshiba.” (Itsuo Tsuda. La vía de los dioses)


Flexibilidad: se cultiva tanto la flexibilidad del cuerpo como la flexibilidad mental

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